Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía mas sorprendente que tan poco conocimiento nos de tanto poder.

Bertrand Russell

lunes, 30 de agosto de 2010

Crónica al maestro


Crónica al maestro

El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira.William Arthur Ward

La Virtud de Ser Maestro

Los maestros son aquellas personas que han brindado todo, desde su conocimiento hasta gran parte de su cariño y su estima. A veces, el rol de maestro cambia, ya que deja de ser sólo el profesor que ofrece a sus alumnos sus conocimientos y se convierte en esa mano amiga que tiende cuando sus discípulos más lo necesitan.

Como lo cuenta la licenciada Alba Mireya Uribe Zambrano, quien es egresada de la Universidad Santo Tomás, y actualmente se encuentra trabajando en diferentes escuelas del municipio de Girón y del área metropolitana de Bucaramanga, tiene a su cargo alrededor de noventa estudiantes, quienes cursan la primaria. En algunas ocasiones se encarga de dar clases de matemáticas, español, ética, proyecto de vida y educación física. Algunos considerarían que el trabajo del docente es fácil, pero no lo es. Debido a que toda la responsabilidad de la educación de los niños se la acarrearon únicamente al maestro, razón por la cual considera que no debería ser así, ya que la educación empieza desde casa.

Y es que la tarea del maestro no es sólo educar o hacer que aprendan algo, es tan complejo ya que el hecho, es que en un aula de clase está comprendida por diferentes tipos de personalidades, siempre se podrá encontrar al chico indisciplinado, la chica orgullosa, el estudiante que tiene problemas en su casa o el bromista de la clase. Cómo lidiar con tantas personas tan diferentes, de todas maneras es la labor que siempre había deseado, según comenta la docente.

Tuvo un caso muy particular cuando estaba dando una materia llamada proyecto de vida, donde se busca es que los chicos tengan metas a corto y a largo plazo, tanto en su vida personal, familiar y en lo académico. Cuando empezó a dictar esta materia notaba que un chico de aproximadamente siete años llegaba con la camisa sucia y una vez en privado le preguntó la razón y empezó a contar, lo que le sucedía. Su madre llegaba muy tarde a la casa, cansada y él se vio en la obligación de velar por el mismo, es decir, él era quien se preparaba el desayuno y la comida, como solamente tenía dos camisas blancas para el colegio, a veces no le alcanzaba el tiempo para lavar la prenda y le tocaba ponerse la misma del día anterior; desde ese momento Alba comprendió que el niño llevaba una vida difícil ya que a muy temprana edad él tenía que ser autosuficiente y no entendía por qué su madre no velaba más por el bienestar de su hijo, si él era lo único que tenía. La decisión de la docente fue hablar con psicóloga de la institución para que ella se encargara de citar a su progenitora y hacerle entender que no estaba cumpliendo con su deber de madre.

La docencia no es para todos, sino para unos cuantos y se debe tener en cuenta de que no siempre el maestro tiene la razón aunque él sea la máxima autoridad en el aula de clase.

La cueva de Nitro
















La Tumba de Lengerke y otros...

Zapatoca















Nuevas Experiencias
















martes, 24 de agosto de 2010

Autobiografía

Nací el veinte de abril en Barrancabermeja, Santander. En los primeros tres meses de vida todo parecía normal en mí, pero luego cuando cumplí los cuatro meses, mi existencia dio un giro, ya que gracias a una bronconeumonía pudieron detectar que tenía un problema en el corazón, para ser más específica me diagnosticaron una coartación aortica, a raíz de esto me realizaron unas cirugías en Bogotá, ya que en Barrancabermeja no había nadie que me pudiera operar y en ese tiempo en Bucaramanga todavía no existía la Fundación Cardiovascular o Ardila Lulle, por obvias razones no lo recuerdo, pero mis padres me lo comentaron.

A partir de ese momento estuve en controles permanentemente y hospitalizada, cuando todo parecía mejorar, reaparece la coartación aortica, ya que los médicos no querían nuevamente intervenir quirúrgicamente, pero al final fue necesario, haciéndome una angioplastia, pero lamentablemente sólo me duró un año, así que al año siguiente tuvieron que corregir esta coartación aortica, ya para ese tiempo tenía cinco años, así que recuerdo un poco sobre esta parte de mi infancia, antes de ser internada nuevamente, recuerdo que íbamos mi padre y yo paseando por una calle de la capital, en ese momento llevaba una chaqueta que era de mi progenitor que me llegaba hasta casi tocar mis tobillos, yo estaba feliz de caminar al lado de él, mi padre me llevó a un centro comercial y quedé fascinada, al parecer mi padre sabía que me iban a operar pues me llevó a varios sitios donde yo podía disfrutar y divertirme, luego pasamos por un puesto de revista, donde él me preguntó que si quería algo de ese local, pues me quedé observando la cantidad de revistas, comics, periódicos, etcétera y me sentía tan abrumada que no sabía que escoger, sin embargo, mi padre me recomendó un libro de historietas llamado “Condorito”, él me dijo que cuando era niño se divertía leyendo las aventuras de este personaje, así que sin dudarlo le pedí que me lo comprara y así fue; tengo el presentimiento que mi padre no quería que me aburriera en la clínica.

Así que ya estando a puertas de la segunda cirugía, ésta realizada en la cardio infantil, tengo muy presente que mi madre lloraba mucho, me cuestionaba y le preguntaba cual era la razón de sus lagrimas, pero ella con la sutileza que la caracteriza, me decía que no era nada, que le había entrado un poco de mugre en los ojos; llega a mi memoria que en los primeros días que estuve internada el médico llamó a mi madre a parte, desde luego no quería que yo oyera, pero sin embargo, cogí el suero que tenía puesto en mi mano y me escondí detrás de una columna y pude escuchar, oí que me iban a hacer una cirugía muy riesgosa, donde podría morir, pero la verdad en ese momento no entendía lo que el médico le estaba diciendo a mi madre, así que me apresuré acostarme sobre la camilla y en ese mismo instante el rostro de mi madre se llenó de lagrimas y no había poder humano que pudiera detenerlas.

Por otra parte, en el tiempo que estuve internada en la clínica, había una persona que se encargaba de distraernos, de sacarnos de esa rutina y del aburriendo de estar allí, así que nos traía libritos con dibujos y con pequeños textos, así que yo los cogía, observaba sus dibujos y el material en el que estaban hechos y trataba de leerlos pero no llegaba a comprenderlos; y analizando la situación, la verdad no teníamos un verdadero acompañamiento para la lectura, ni era el momento indicado, pues así como yo trataba de leer el libro, otros de los niños estaban jugando, y pues todos hacían lo que quería; considero que a esa edad no se podía exigir mucho y más por el hecho de que estábamos en un clínica más no en un aula de clase. Cuando regresé a Barrancabermeja y empecé nuevamente el colegio recuerdo que la profesora nos exigía leer cartillas y pequeños libros, otras nos ponía a hacer "cuentos", y es curioso, por supuesto no teníamos conocimiento de la estructura ni de la gramática, ni la lingüística, para realizar un verdadero cuento, así que yo lo escribía tal y como lo estaba pensando, y eran ideas sueltas, incoherentes, incluso mi madre una vez encontró uno de esos cuentos, y se reía; el cuento se titulaba la niña que vivía en Egipto, aunque no tenía conocimiento del mundo o de su división geopolítica, nombré ese cuento de esa manera, así que a esta edad aún me pregunto la razón de escoger ese país, continuando con el cuento, esta niña no sé porque, pero huía, así que se escondía en una cueva, tal vez la pobre le tenía miedo a todo. Ese cuento era pésimo, por todo, le faltaba estructura, tenía horrores de ortografía, en fin, era un desastre.

Cuando curse quinto de primaria, los profesores nos llevaban a la biblioteca de la institución y era un espacio de una hora donde teníamos que leer, así que podíamos escoger cualquier libro de los que estaban allí. Yo miraba su portada y su título, si me llamaba la atención lo leía. Pero en este momento no recuerdo ni uno de esos libros que leí. Además, la profesora llevaba un control de lectura, nos pedía que leyéramos en casa, y llenáramos una ficha, donde debíamos leer durante un minuto un texto y después contábamos las palabras, escribíamos el número cantidad de palabras que habíamos leído durante ese tiempo. Lamentablemente, esto no era leer, ya que no llegaba a comprender el texto, me preocupaba más por llenar la ficha, que por entender o analizar el texto.

Luego, cuando ya empecé la secundaría leíamos varios libros para mí eran muy aburridos, y no les encontraba sentido. El libro más tedioso que leí en ese momento fue el “Popol Vuh”, recuerdo que había tantas palabras desconocidas que se me hizo molesto. Otro libro que si me gustó fue “La Celestina” de Fernando Rojas, el único inconveniente fue la letra, era muy pequeña. Un libro que me fascinó y me atrapó con su historia fue “El Perfume” de Patrick Süskind, estaba tan interesante que lo leí en un día, inclusive casi ni almuerzo por saber cómo iba a terminar, me encanta la descripción que hace el autor del texto, tal vez eso fue lo que más me llamó la atención. Otro libro, aunque no fue impuesto por algún docente, y sólo fue recomendación de mi hermana, se titulaba “Mientras Llueve” de Fernando Soto Aparicio, me atrajo la historia un poco romántica pero triste. Y una obra maestra, pero sinceramente no tuvo de mi parte el trato que se merecía fue “Cien años de Soledad”, no sé por qué pero no despertó en ese momento mi interés, pero ya cuando tuve que leerlo aquí en la universidad, me lamento por no haberlo apreciado en ese momento de mi vida, y reconozco fue un error, y entiendo que es una excelente obra, por algo ganó el premio nobel de literatura Gabriel García Márquez con esta maravillosa novela.

POEMAS

No admito...

No admito que se pueda destruir
la unión fiel de dos almas.
No es amor el amor que no logra subsistir
o se mengua al herirle el desamor.

El amor verdadero es tan constante,
que no hay nada que pueda reducirlo;
es la estrella de toda barca errante,
cuya altura se mide, no su brillo.

No es juguete del Tiempo, aunque los labios
y mejillas dobléguense a su suerte;
no lo alteran del Tiempo los agravios,
Pues su reino no acaba con la muerte.

Y si eso es falso y fuera en mí probado,
ni yo he escrito jamás, ni nadie ha amado.
William Shakeaspeare

Los Invisibles Átomos del Aire

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
—¡Es el amor que pasa!
Gustavo Adolfo Bécquer

Una Noche de Verano


Una noche de verano

—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto

era un hilo entre los dos!.

Anonio Machado

POEMA 15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Pablo Neruda

Soneto para un sencillo amor

Me gustas porque sí. Sencillamente
mi corazón te quiere. No hallaría
la palabra de íntima alegría
que te expresara lo que mi alma siente.

Y yo te quiero así. Tan simplemente
como el agua al paisaje, como el día
a la rosa que alza su ufana
frente a la primavera floreciente.

Te amo con sencilla transparencia,
con un amor apenas insinuado
que se vuelve silencio en tu presencia.
Con un tan dulce corazón herido
que si no te dijera que te he amado
lo sabrías oyendo su latido.

Jorge Montoya Toro

Te Quiero

Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro

tu boca que es tuya y mía
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos

y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
y tu llanto por el mundo
porque sos pueblo te quiero

y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola

te quiero en mi paraíso
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso

si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Mario Benedetti

POEMA DE AMOR 1


Ese otro que también me habita,
acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos,
ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel,
ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave
o demonio,
esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera,
eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo,
el dueño de mi embrollo, el pesimista
y el melancólico y el inmotivadamente alegre,
ese otro,
también te ama.

Darío Jaramillo Agudelo